jueves, 24 de abril de 2014
El café de las 8:30.
Me dispuse a hacerme el café, como todos los días hacia, ya era constumbre, tenía la manía de salirme a la terraza para observar a los caminantes y las palmeras que rodeaban ese paseo, tenían algo que me encantaba. En ese instante, me fije en un banco, estaban grabados unos números, concretamente el 31, esas dos cifras insignificantes me embadurnaban de recuerdos junto a él, mis ojos brillaban ,decidí acabarme el café rápido y entrarme a casa ya que sí me quedaba allí lo iba a pasar peor.
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