lunes, 28 de abril de 2014
Él.
Miraba el reloj ansiosa, cada vez subía más el volumen de la música.Se hacía tarde y él no llegaba, mi nerviosismo aumentaba por momentos, sonó mi móvil,era mi padre para ver sí llegaba a cenar, le dije que no porque llegaría bastante tarde. Nada más colgar noté como unas manos tapaban mis ojos marrones y alguien me susurraba al oído: hola, era voz chico dulce de esas que enamoran perdidamente, me temblaban las piernas y mis pestañas ardían, no podía describir como me sentía en ese momento. Me giré lentamente y le ví, esperaba ansiosa ese momento, sin pensármelo dos veces le abrazé, un abrazo que fue eterno como esos que no acaban jamás. Pasado un buen rato me dijo de ir a tomarnos un helado, yo acepte sin pensármelo, los helados son una de mis debilidades favoritas(confesión), nos pasamos la mayoría de tiempo haciéndonos fotos para poder guardar ese momento como uno de esos inolvidables, más tarde fuimos a pasear a la playa, la noche pintaba genial y mejor a su lado, caminando de su mano todo era mejor, me evadía de todos los problemas, me sentía feliz a su lado, para que mentir, esas tardes juntó a él eran únicas.
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